El proyecto de esta antología surgió en el ámbito de una escuela, en la ESB 40, ubicada en el asentamiento "la Carcova", en José León Suárez, Partido de Gral. San Martín, Provincia de Buenos Aires.

Seguimos Carcoveando...

Una breve reseña de un recorrido maravilloso...

  • 22 de abril: Un periodista y un fotógrafo del diario Crítica llegaron a la escuela para entrevistar a los autores del libro.

  • 25 de abril: Presentación en nuestra escuela. Impresionante. Estuvo, entre los invitados, Antonio Puijane, y por supuesto, el señor Osvaldo Bayer, a quiénes tenemos en nuestros corazones.

  • 2 de mayo: Presentación en la Feria del Libro (ver sección “Eventos”).
  • 6 de mayo: En la escuela, recibimos la visita del Biblio Móvil de la biblioteca Lenzi de Santa Cruz, y a periodistas de canal 9 de Santa Cruz que entrevistaron a los chicos.

  • 10 de mayo: Estuvimos en el programa “Dando Razones” (105.7, San Martín), más que entrevista, fue una hermosa charla con amigos.

  • 24 de mayo: Presentación del libro en el Centro Cultural “Arte y Vida”, en Martín Coronado. Una suerte de merienda literaria en un ámbito repleto de calidez.

  • 31 de mayo al 4 de junio: Seis chicos, votados por sus compañeros, y las dos coordinadoras, viajamos a Río Gallegos, a la Feria Provincial del Libro, invitados por la Biblioteca Lenzi. Presentamos Carcoveando y lo compartimos con docentes y alumnos de allí.

  • 25 de junio: El Consejo Deliberante de General San Martín, con la presencia de los chicos, declaró de “Interés Legislativo” al libro “Carcoveando: Cuentos de la villa”.

  • 26 y 27 de junio: Participamos en la “Jornadas intersectoriales e institucionales de adolescencia de San Martín”. Presentamos el libro en el Complejo Cultural Plaza y recibimos un premio “a la Creatividad”.

  • 26 de junio: Recibimos en la escuela a la gente de “Telefe Noticias”, que realizó un Informe Especial sobre el libro. Todo el barrio conmocionado!

  • 13 de julio: Estuvimos en la Feria del Libro Independiente y Alternativa en Impa.


  • Y del encuentro con gente verdaderamente valiosa...
    Enormes Gracias a ...

  • Otra vez y siempre, gracias Osvaldo Bayer.

  • Alejandro Haddad: Nuestra primera nota, “Honrar la Villa”, plena de poesía y de inteligencia. Un verdadero amigo que “Carcovea” junto a nosotros.

  • A Ruth y a Beatriz Reynoso, por tanta generosidad.

  • Fernando Menéndez, a Alberto Zamudio y a Sebastián Vázquez por el informe de Telefe, tan emotivo e inteligente (adjetivo no tan frecuente en el periodismo)

  • Al periodista Ángel Berlanga y al fotógrafo Patricio Pidal, por la nota en el diario Crítica.

  • A la periodista Verónica González por la crónica sobre la presentación del libro, tan hermosa y cálida.

  • María Sebele, Billy, Horacio Faillace del programa “Dando Razones”.

  • A la Comisión Directiva de la Asociación Cultural “Arte y Vida”, especialmente a Federico De La Puente, por su generosidad y calidez.

  • A Luis Cuneo, quien puso a nuestra disposición el cañón y su dedicación, para que pudiéramos disfrutar del video.

  • A Javier Vila, de la empresa “El Pingüino” y un Gracias enorme y el cariño de los chicos a Javier Vera y a Eduardo Villalba, de la Biblioteca Lenzi, de Santa Cruz.

  • A la Dra. Dora Pagliuca.

"CARCOVEANDO: CUENTOS DE LA VILLA"

EL PODER DE LA PALABRA

“Yo construyo puentes
para que me encuentres”
Elsa Bornemann


Cuando comenzamos a construir este trabajo, nuestra intención, como docentes, fue dar sentido al aprendizaje de los conocimientos, especialmente de la lengua y la literatura. Así, nos atrevimos a bucear, junto con los chicos, en el valor más profundo y primitivo de la literatura, que es el de contar historias: el placer de imaginar, de cambiar la realidad, de crear personajes, otros mundos; jugar con la palabra y hasta redescubrir sus sonidos y sus significados.

Nos pareció que el camino era darles a ellos la posibilidad de que contaran sus propios cuentos, sus formas de ver el mundo, de divertirse, de pensar, de vivir.
Creemos que muchas veces, cuando está en manos de algunos, de unos pocos, la palabra se transforma en muro, en frontera. Pero si logramos que los callados, los silenciosos, los marginados, se la apropien, entonces tiene el maravilloso poder de crear lazos. Es ahí cuando las palabras son puentes, para que la comunicación rompa el silencio, el aislamiento. Un puente, sabemos, es un camino que sirve para unir dos lugares, que, estando muy cerca, pueden verse muy distantes sin él.

Les propusimos a los chicos que, esta vez, no fuera el mundo quién hablara de ellos, sino al revés, que, a su antojo, fueran ellos los que hablaran del mundo.

Así que les propusimos a los chicos que, esta vez, no fuera el mundo quién hablara de ellos, sino al revés, que, a su antojo, fueran ellos los que hablaran del mundo.

Al comienzo, tenemos que decirlo, hubo desconcierto, asombro, desinterés: “¿A quién le puede interesar lo que nosotros tenemos para decir?”. Fue difícil. En principio, quisimos que entendieran que a nosotras sí nos interesaba, y mucho. Comenzaron tímidamente, de a poco fueron teniendo confianza en sus palabras, y finalmente, nos llenaron de cuentos.

Cuentos, historias, historias de Carcova: algunas dramáticas ó divertidas, otras simples ó complejísimas. Son sus aventuras: lo que temen, lo que creen y lo que sueñan.

Para terminar, queremos aclarar, que, desde ya, hemos realizado correcciones en cuanto a la puntuación, ó algún tema específico de sintaxis, pero sólo cuando era necesario para favorecer su comprensión. Es importante entender, que, la prioridad de esta antología es, no modificar, en lo más mínimo, las palabras de los chicos, porque aquí ellos son sus dueños.

Esperamos que disfruten esta aventura literaria, y que, cuando lleguen al final del puente, sientan que el camino recorrido valió la pena. Gracias:


Miriam Abálsamo y Claudia Szelubsky

PRÓLOGO

UN PUENTE HACIA LAS FANTASÍAS DE LA REALIDAD

Por Osvaldo Bayer


Cuando uno lee este precioso libro de cuentos y relatos se da cuenta que los chicos no se rinden. Que los maestros, tampoco. Aunque esos niños chicos vivan en una villa de emergencia, como la llamamos para no quedar mal. Y los maestros tampoco se deprimen, aunque enseñen a hijos de una villa de emergencia. Al contrario, les corren el telón de arpillera, abren, y les muestran el cielo azul.

Es increíble la fuerza del ser humano. Es increíble nuestra sociedad que condena a vivir en la mayor pobreza... a niños. A nuestros niños. Y ellos lo imaginan todo, lo sueñan todo, pero al mismo tiempo nos describen su realidad diaria.

Este libro nos dice más que un tratado de sociología. Porque los chicos no saben mentir. Sí, tienen una fantasía inigualable, pero siempre están diciendo la verdad. Estos relatos son pura literatura o pura crónica periodística. No hay tapujos. Se dicen las cosas como son, o como se sienten o como se imaginan en una mente que va asomando a la pubertad. Limpia, celeste, dorada como el sol.

Las docentes que han sido capaces de llevar a cabo esta idea (un libro escrito por chicos del barrio La Cárcova) nos hablan de que lo hicieron para que ellos cambien su realidad, busquen y gocen con el placer de imaginar. Para crear personajes, otros mundos. Para que jueguen con la palabra. Y les agrego: sí, para que hagan hablar a su silencio ante la incomprensión. Las dos docentes han permitido así que se expresen ellos. No darles lecciones. Sino para que aprendamos todos cómo son, qué sienten, qué sueñan ellos.

Nos dicen estas dos docentes que al invitarlos a escribir se propusieron que los alumnos se apropiaran de las palabras, porque –nos dicen- “las palabras son puentes”. Y nos explican que el puente es “un camino que sirve para unir dos lugares, que, estando muy cerca, pueden verse muy distantes sin él”. Palabras sabias. Pienso. Me dan ganas de aplaudir, de emocionarme, de sonreír agradecido. En un mundo de violencias indescriptibles, la palabra. El diálogo, esta vez consigo mismo, para los otros. Escribir es dialogar consigo mismo. Leer es entrar en diálogo con las fantasías de la realidad.

Y nos lanzamos a leer el libro. Su primer escritor, de doce años ya nos pone en el ambiente. Nos comunica su sentir: “Cárcova es un barrio lindo. A veces se pone feo, porque tiene mucha basura.” Pocas palabras que lo dicen todo. Cuatro renglones después nos informa que una vez “hubo tiros”. Y termina: “Y casi me pegaron a mí”. Sin calificativos. Así, la acción, como es la vida allí. Me imagino que Dostoievski o Chejov hubieran quedados sorprendidos, atrapados. Y no exagero: Al “escritor” de la Cárcova le bastan nueve renglones y nos introduce ya en ese mundo. Su mundo. Lo leo otra vez. Me convenzo que es un barrio “lindo”. Sí, porque allí hay también sentimientos, ternuras, diálogos, cariños, caricias. ¿Para vivir? Sí, el derecho de vivir, las ganas inmensas de vivir. De caminar la vida. Ese misterio constante que nos aguarda.

El segundo relato nos habla de los “tachos tóxicos” que enterraron en el barrio y que contaminaron el agua y la tierra. Trasmite la esperanza que se arregle todo eso para que los pibes “puedan jugar en la calle”. Por lo menos. César, por ejemplo, es muy parco, pero no se calla. Observa: “La gente muy humilde cirujea”, “Esta villa tiene casas de cartón grueso y con chapas agujereadas... cada vez que llueve, les ponen nylon y arriba, piedras, para que no se vuele”. Simplemente así. La verdad. En la Argentina de las espigas de oro, cantada por Rubén Darío....

Pero no por eso hay que rendirse a la tristeza. Ahí bulle la vida. Porque en la canchita “Los alegres pichoncitos”, los pibes juegan al fútbol. Aunque, claro, cuando llueve no se puede jugar allí “porque se le hace mucho barro”. Esto no obsta para que “Los canarios 3” salieran campeones.

Las risas no se pueden apagar, las esperanzas, tampoco. Chapas agujereadas, sí; pero campeones de fútbol. Claro, pero tampoco es fácil, para villeros. El próximo relator, lo cuenta. Una vez tuvieron que jugar en un club “buenísimo” que tenía piscina. Y se metieron en la misma sin permiso. Es que hacían 40 grados de calor. “A los diez minutos vino un policía al que le había ido a buchonear otro del club. Nos agarró a todos...”
Buchonear. El idioma preciso, sin adjetivos.

A los chicos les interesa más contar sus aventuras, las broncas, las búsquedas; a las chicas más las relaciones, los sueños. Por eso Gisela nos relata sus fantasías. Una joven de la villa conoce a un joven millonario. Se enamoran, se casan, él soluciona todos los problemas de la villa, y los dos se vienen a vivir a la Cárcova.
Aquí comienzan los sueños, pero siguen las realidades.

Así viajará el lector. Entre realidades y sueños. Un mundo: pleno de ansias. Me detendría en cada cuento, en cada relato, en cada crónica. De caballos, de niños que se convierten en peludos y de nenas que de noche se vuelven brujas, estallan en carcajadas y se transforman en pájaros, de cofres con tesoros de monedas de oro que salvan para siempre al barrio, de gauchitos giles o no tanto. Y de pronto, Matías llega a presidente de la República y se dedica a arreglar las escuelas de las villas, trae médicos, impide la basura. Elimina “la corrupción política”. No permitirá que se tiren más perros muertos al zanjón, ayudará a los cartoneros, y dará medios a los matrimonios para que puedan comprar pañales a sus bebés.

Sí, así es el viaje por las páginas de este libro. Que debería leerse en todos los colegios (también en los privados, eh!) para que nos conozcamos todos.
Acompañaría en el viaje a los lectores hasta el final. Porque cada relato es una nueva estación, para detenerse y meditar. Pero yo escribo estas líneas como quien es un guarda de estación que toca el silbato para dar la partida. El tren ya se pone en marcha, los lectores no miran el paisaje por la ventanilla sino que se concentran en ese otro paisaje de imágenes que es la lectura. Las maestras Claudia y Miriam son las maquinistas que nos llevan a descubrir nuevos horizontes.

Quise sólo abrir la puerta a esta galería de escenas de nuestra tierra y tengo la esperanza que el viaje nos sirva a todos para conocernos más y aprender a darnos la mano.

Notas en esta sección

Publicación de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires


Historias: "Carcoveando: Cuentos de La Villa"

Ver edición impresa

Diario "La Mañana" - Bolivar




Portal Patagonico "periodico semanal de El Calafate"

Bruno

El lunes nos enteramos de una noticia muy triste y creímos que no iba a poder escribir. Pero su generosidad nos vuelve a conmover...

Por Osvaldo Bayer
Página 12 - Contratapa

Treviso (norte de Italia). Camino por el Prato di Fiera, hay aire de primavera aquí. Ya hay flores. Me vienen los recuerdos del sábado pasado. Uno de los momentos más increíbles de mi vida. En la Feria del Libro de Buenos Aires presentamos Carcoveando, un libro de relatos escritos por chicos de la villa de emergencia De la Cárcova, sí, la villa de José León Suárez, que esta ahí nomás, cercana a los basurales de la “Operación Masacre” descripta por nuestro querido Rodolfo Walsh. Sí, los chicos de una de las villas más carecientes, de esa escuela que tiene setecientos alumnos y no cuenta siquiera con un teléfono, fueron capaces de escribir un libro donde se mezclan las fantasías más inesperadas con las realidades fotográficas de la vida diaria. ¿La idea? De Claudia y Myriam, dos maestras de allí que los empujaron, los tomaron de la mano, les mostraron otros horizontes, los sacaron de la vida diaria de la villa y los llevaron al bosque de las ideas, a las alturas de los sueños y a la realidad de que ellos también saben expresar en palabras. Myriam y Claudia, sí, con chicos de ojos brillantes como estrellas y piel morena como la tierra. En la Feria del Libro. Dije allí que el ser humano nunca se va a dar por vencido y va a crear poesía donde los fusiles sólo quisieron la muerte como siempre. En aquel escenario de la masacre comenzaron a brotar las semillas pese a la muerte, al fuego, al egoísmo y los preconceptos. Y de la Feria del Libro, estos autores jóvenes como el amanecer irán “carcoveando” el 5 de junio al salón Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. Cuando se entere Borges va a murmurar: “la fantasía se ha adueñado del Barrio Norte”. Y hubiera escrito un cuento: “Los pibes de la esquina celeste”.

Pero de la alegría de lo justo a la profunda tristeza de lo inexplicable. En la madrugada del lunes el llamado: ha muerto Bruno.

Levanto la cabeza. Miro los libros, que me observan en la eterna espera. Los lápices, las hojas en blanco. Ha muerto Bruno, a los veinte años. Veo que hay apenas tres o cuatro hojas escritas. Con frases para el futuro, planes, sueños. Me levanto; sólo puedo insistir, no me rindo. Ya sólo me queda regar las plantas, que me observan, siempre más verdes.

Estoy ya en Treviso, camino por el Prato di Fiera. Todo esto lo vio adolescente a Bruno. El joven increíble que leía, discutía, soñaba y proyectaba. Era el libertario soñado por la utopía. Entusiasta, hacedor, con ganas de meter la vida en todo. También en las sociedades pacatas de intereses y codazos. Sí, él eligió el secundario “científico” y no el humanista aunque solo no podía salvar el mundo y necesitaba para hacerlo el pensamiento humanista. Esa búsqueda lo hizo abandonar sus estudios por un breve tiempo y dedicarse a recorrer Europa para conocer la vida. Lo vieron muchos llegar con miles de jóvenes a Heiligendamm, en Alemania, a protestar contra la reunión de los Ocho, el G-8, de los que manejan el mundo. Lo vieron a Bruno, en el momento en que avanzaban más de 800 policías y soldados contra la protesta juvenil, él, Bruno, en ese momento les salió al encuentro y sin ninguna defensa les gritó a los uniformados –pleno de humor y desprecio– esa palabra italiana que lo dice todo: vaffanculo. Todos se quedaron perplejos ante la valentía de ese muchacho con aire de poeta. Lo hubieran podido destrozar. Pero él se quedó inmutable, sonriente, demostrando que la decisión de un ser humano puede ser más digna y tenaz que mil gatillos y corazas. Esa palabra vaffanculo tendría que utilizarse en cada manifestación popular contra la represión del poder.

Después Bruno recorrió diversos países trabajando en las más humildes labores para ganarse la vida y para conocerla bien desde abajo. Ya en Treviso iba a recibir la injusticia bruta. Los cabezas rapadas fascistas lo iban a sorprender a él y a un amigo y los golpearon con ferocidad. Poco después se iba a repetir lo mismo en una plaza.

Luego reinició sus estudios pero no ya en Treviso, una ciudad cada vez más derechizada donde se vive un constante racismo contra los trabajadores extranjeros. Reinició sus estudios en Trieste, una ciudad distinta, con una población más internacionalizada. Para él fue una nueva vida. Uno de sus amigos lo describe así: “Era un placer ver a Bruno cuando estaba presente. Siempre demostraba alegría. Era inteligente, simpático, hablaba cuatro idiomas, músico, tolerante y amante de la libertad”.

Esa cualidad de amar la libertad iba a ser fatal para él en esa Italia que marchaba hacia el Berlusconismo. Su último viaje fue a Berlín, como intérprete del alemán ante sus propios colegas de estudio y sus profesores. Allí se sentía en el centro del mundo, por la historia de esa ciudad de la historia de la crueldad máxima del nazismo, pero al mismo tiempo, ciudad de la revolución de los obreros, soldados y campesinos del ‘19, con Rosa Luxemburgo, ese ser increíblemente justo y noble, asesinada a culatazos por los esbirros del poder.

De regreso lo esperaba el Norte de Italia con su irreversible retorno a la derecha. El triunfo de Berlusconi y sus aliados fue aplastante. El neofascismo volvió a salir a la calle. Bruno no comprendió cómo en Italia, que había dado tantos pensadores pacifistas que aconsejaban como única salida futura la paz, la sociedad cayera en un racismo tan desnudo y eligiera como líder máximo a un todopoderoso, representante del capitalismo más descarnado. El diario alemán Suddeutsche Zeitung tituló: “Paliza mortal”. Simplemente así: “La extrema derecha italiana no pone ningún límite a sus excesos. Italia teme una nueva ola de violencia política”. E informa la muerte a trompadas y patadas del joven Nicola Tommasoli a manos de cinco miembros de la juventud neofascista. Lo mataron porque sí. Ocurrió esto en Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. “La ciudad del amor –dice el diario– que se ha convertido en símbolo del miedo que transita por las calles italianas.” “El miedo ante el odio, la intolerancia, la decadencia social”, explica en sus columnas y prosigue el diario: “Se puede sentir la inseguridad en todas las grandes ciudades italianas, en los míseros barrios pobres de los inmigrantes en las orillas romanas del Tíber, en las orgías alcohólicas en las calles que rodean a la Universidad de Bolonia, y los video-celulares de torturas sadistas entre estudiantes, todo esto hace temer la decadencia italiana.” Para eso, más seguridad, más policía, más Berlusconi. El mismo diario alemán sostiene que “en Italia reina un clima cultural y político en el que florece el odio y la intolerancia con los más débiles”. Ni pobres ni extranjeros es la divisa como si ellos fueran los culpables y no el sistema.

El diario italiano La Repubblica denuncia que el creciente neofascismo tiene como lema: “Caza al distinto” y publica fotos escalofriantes con jóvenes con carteles: “Veneto Fronte”, “Skinheads” y con banderas fascistas con símbolos de imitación de la cruz svástica. Muchos de ellos son fans de clubes de fútbol. Se dicen herederos de los legionarios romanos y son apasionados por el boxeo. El diario La Tribuna titula el 7 de mayo “Alarma negra”. Cruces svásticas, cruces celtas, cabezas rapadas... Lo curioso –o no– es que la mayoría de los neofascistas proviene de escuelas católicas.

Todo este clima fue determinante para Bruno, que no podía comprender la violencia. Estos hechos fueron minando su optimismo y cayó en la melancolía de que tal vez, pese a toda la lucha de parte de la humanidad, es ya imposible de lograr el Paraíso en la Tierra que él soñaba.

Tal vez, si Bruno hubiera conversado con las maestras Claudia y Myriam de la villa de José León Suárez habría desistido de su última voluntad.

Esto fue lo último que Bruno escribió a sus amigos, esta poesía de Hermann He-sse. Que lo dice todo. Todo lo que él nos quiso decir en su adiós.

Noche en vela

Porque no duermes...
Aquello que quieres
decirme en esta hora
¡no lo digas!
–mira abajo el fondo del lago
–que se vuelve oscuro
–y cómo se persiguen las nubes
–reflejándose en el negro terciopelo
¡No lo digas!
Esta es una mala noche
lo sé,
en esta hora aflora
en lo profundo de tu pecho
todo aquello que te apremia.
¡No lo preguntes!
De tu boca aparece
ahora la palabra que te hace infeliz
¡No la digas!
Esta es una mala noche
me lo dirás mañana.
No lo sabemos
quizás, tal vez...
mañana todo será milagrosamente fácil,
esto que ningún corazón puede soportar,
esto que hoy me hace tan infeliz.
¡No lo preguntes!
Esta es una mala noche.

Bruno era mi nieto.

Verónica Carina González -Prensa y Comunicación

Plaza Pública - Weblog Clarín

Diario Crítica

Notas en esta sección

“Carcoveando” en la Patagonia

Por medio de la Biblioteca Lenzi, fuimos invitados a la Feria Provincial del Libro en Río Gallegos. Estuvimos más que felices por la atención, la dedicación y el amor que nos brindaron.


Los chicos que viajaron, Nati, Lourdes, Juan, Rodolfo y Rubén, fueron votados por sus compañeros. Con ellos, hicimos dos presentaciones para los colegios de Santa Cruz. Los chicos leyeron algunos de sus cuentos, fragmentos del prólogo de Bayer y contaron cómo hicieron la tapa del libro.

Después hubo preguntas y también pudimos conversar mucho con las docentes de allí. Los chicos, por su parte, charlaron con alumnos de otras escuelas, y hasta hubo intercambios de teléfonos.

Pero además del libro, tuvimos la increíble dicha de recorrer lugares que jamás soñamos: con Eduardo y Javier, llegamos hasta el límite con Chile, visitamos “La laguna azul”, un volcán sin actividad, y que en su interior deslumbra el reflejo de una laguna sin fondo. Allí, nos dijeron, debíamos arrojar una piedra y pedir un deseo. Y el deseo que, supimos, los chicos pidieron, se cumplió...

Conocer el Glaciar. Ese día Eduardo nos vino a buscar tempranito. Durante todo el viaje, a modo de experto guía, nos fue mostrando y explicando acerca de todos los lugares que tuvieron relación con “La Patagonia Rebelde”.

Llegamos a Calafate y fue entrar a un paisaje de cuento de hadas. Allí, inmediatamente, nos recibieron en la radio local (LU 23) donde nos entrevistaron.
Seguimos el viaje, por caminos zigzagueantes, entre montañas nevadas. De pronto, en una curva, Eduardo nos dijo: “Prepárense todos: les presento al glaciar”. Ni bien terminó de decir esto, lo vimos y no hubo más palabras, como no las hay ahora para describirlo. Hay fotos, por supuesto, pero no alcanzan.

Después, por supuesto, guerra con la nieve. Risas. Muchas risas. Y a la vuelta, en Calafate, nos esperaba la hija de Eduardo, con una mesa repleta de facturas para los chicos (y para nosotras) y con una cálida conversación.
La despedida fue un poco más silenciosa que la llegada: El cansancio, “Yo me quisiera quedar un poco más”, la despedida de Javier y Eduardo, con quienes los chicos se encariñaron enormemente.

El otro día en la escuela vimos las fotos en el aula. Les contaban a los otros, a los que no fueron: lo más gracioso, lo más lindo, cada situación que aparecía en imágenes. Risas. Muchas risas. Estaban verdaderamente felices.

Merienda literaria en “Arte y Vida”




Con esta consigna llegamos con los chicos al Centro Cultural. Los chicos presentaron el libro, seguidos de cerca por la atenta mirada del público, conformado especialmente por los adolescentes que asisten a los talleres. Lourdes y Nati oficiaron de conductoras, deslumbrantes bajo las luces del escenario; en tanto que Kevin, Cecilia y Joana leyeron algunos cuentos, y fragmentos del prólogo de Bayer. Después vimos el video que hizo César, en el que los concurrentes pudieron conocer cómo fue la presentación en la escuela. Una verdadera obra de arte. Y para finalizar, chocolatada con alfajorcitos de maizena. Nos sentimos verdaderamente en casa.

Más fotos

Presentación en la Feria del Libro

  • Feria del Libro 2 de Mayo de 2008 - Con los chicos y Osvaldo Bayer.
Sí, el 2 de mayo anduvimos por la Feria del libro con los chicos. Aunque el stand nos quedaba un poco apretado, nuestro prologuista y anfitrión de lujo, Osvaldo Bayer, insistió en que quería hablar, presentar el libro en público ¿Y quién de nosotros podría negarse a escuchar sus maravillosas palabras? Sus deseos, más que órdenes, fueron nuestro deseo también, así que pusimos manos a la obra: Silvia, la “secre” de la escuela consiguió un equipito de sonido; Grachu, actriz y docente, nos prestó un micrófono corbatero y... ¡Se armó la presentación!

Bayer habló y conmovió a todos. En cinco minutos el lugar estuvo abarrotado de gente. Los visitantes de la feria que por allí pasaban se quedaban parados, totalmente fascinados.

Después, con la humildad que caracteriza a los grandes de verdad, le dio la palabra a los chicos. Con timidez, con vergüenza, desacostumbrados a ver a tanta gente esperando sus opiniones, los chicos finalmente se animaron y Rodolfo se ganó los aplausos de los concurrentes cuando expresó que el libro significaba “salir adelante”. Y para terminar, Osvaldo Bayer y nuestros pequeños escritores firmaron y dedicaron los libros a todos los que se acercaban.



Más fotos de la feria

Carta de los alumnos de noveno

  • Acto lanzamiento del 25 de abril de 2008
¡Hola a todos! Hoy es un día muy especial para nosotros y para los docentes, porque por fin salió el libro. Lo esperábamos con muchas ganas, en especial Claudia Szelubsky y Miriam Abálsamo.
Estamos muy contentos por haber sacado el libro, porque este es el último año para nosotros y nos vamos muy alegres porque dejamos un recuerdo muy hermoso en el colegio. Este es un ejemplo para que todos los chicos puedan seguir sus sueños y algún día cumplirlos.

Para nosotros este año es muy especial, porque nos vamos, pero para empezar algo


Escribir un libro fue una experiencia muy agradable, ya que la mayoría pudo expresar sus sentimientos

nuevo. Aunque vamos a extrañar los gritos de Miriam, los consejos de los profesores, en fin, todo lo que vivimos juntos. Y aunque tuvimos momentos buenos y malos vamos a recordarlos siempre, de alguna u otra manera.

Escribir un libro fue una experiencia muy agradable, ya que la mayoría pudo expresar sus sentimientos, también pudo usar la imaginación, y crear sus propias fantasías.

Queremos agradecer a las personas que colaboraron con nuestro sueño, en especial al señor Osvaldo Bayer, a los profesores, a los Directivos, a Miriam y a Claudia, gracias a ellas que nos apoyaron todos los años. Y a Santiago, Alejandro y a César, que también colaboraron con nuestro sueño.

9° B Turno Tarde, ESB N° 40.

Palabras de presentación

  • Acto lanzamiento del 25 de abril de 2008


"sublime el sueño que nos dejó en el lugar justo donde estamos"

Miriam y Claudia

Hace unos días, pensando en este momento, estábamos tratando de acordarnos cómo y cuándo empezó todo esto. Y nos transportamos a ese mediodía de otoño, en la estación de Suárez. Como siempre y como tantas docentes, habíamos salido de la escuela y camino a casa íbamos conversando, pensando en la posibilidad de armar un buen producto que surgiera del trabajo en las aulas. Miriam, preceptora reversionada en Carcova, tiró la primera piedra. Fue ella, caminando por el andén, la que me propuso “¿Y si hacemos un libro con los pibes?”. Y sí, esa era exactamente la traducción de lo que yo sentía, era lo que realmente en ese momento, parecía, nos estaba llamando. A los dos minutos estábamos las dos tirando ideas. De cómo llevarlo a cabo, cómo encararlo, a qué apuntar, qué criterios utilizar, todo cerraba. Ese mediodía, en que empezamos a concebirlo, ya el libro nos permitió comenzar nuestro primer viaje. Quedamos en que se iba a largar al año siguiente. Así pasó ese año lectivo.

Y durante todas las vacaciones nos estuvimos reuniendo para armar la propuesta, en casa, meta mate nos imaginábamos los cuentos maravillosos (porque ya sabíamos cómo escriben nuestros chicos), fantaseábamos con el libro, y hasta soñábamos con la presentación, con esta presentación.

Empezó el 2006, en medio de un absoluto caos: el nuevo turno tarde, aulas inundadas, la creación de la ESB, sin dirección aún, otra vez aulas inundadas, los padres defendiendo la escuela a través de tomas, los medios en la puerta, más aulas inundadas. Con todo este panorama, arrancamos igual. Recuerdo cuando entre al curso y le comenté la idea a los chicos, recuerdo el asombro por la propuesta, las preguntas, las dudas. Pero la verdad, estaba convencidas de que era lo apropiado, solamente debían atreverse con el primer cuento. Fue, creo, mi pasión por la literatura, la que acudió en ese momento a auxiliarme frente a los interrogantes de los chicos. Yo había tirado la segunda piedra.

Entonces todo comenzó a marchar: al término de cada mes los cuentos, sin nota, ni corrección, solo libertad y placer. Todos trabajaban, me llamaban, me consultaban. Yo leía, y no dejaba de maravillarme. Ellos veían mi cara, “¿Le gustó? ¿Entonces queda? se lo muestro a Miriam” y ahí iban corriendo. Con entusiasmo alegría, amor, y con verdad, ellos tiraron la tercera piedra.

Ahora, viendo a la distancia, sabemos que hubo mucho de imprudencia, porque en ningún momento se nos cruzó por la cabeza que publicarlo iba a ser una tarea difícil: ¿Quién podía negarse a publicar semejante obra? Creo que los docentes que trabajamos en esta escuela tenemos algo así como una enfermedad, que nos hace seguir creyendo e ir hacia delante en vez de deprimirnos. Pero sin dudas, esta enfermedad la padecen también los chicos, y aunque todavía no podemos detectar quién contagió a quién, estábamos felices.

Después, fue tiempo de salir a buscar quién editara el libro. Fue un camino difícil y por momentos muy triste: de la ilusión generada en alguna entrevista después surgía el enojo, porque nos dábamos cuenta que ni siquiera habían leído los cuentos. El panorama estaba oscuro, y ocurrió algo que nos dio fuerza para seguir: por fin tuvimos directora de ESB: Julia Pereyra, otra soñadora, que nos dio vía libre para continuar, sumó su entusiasmo, que necesitábamos y mucho, creyó con nosotras.

En algún momento se nos propuso publicar el libro pero como parte de una investigación ¿Investigar nosotras a los chicos? ¿Analizarlos? ¿Explicar qué y por qué dijeron tal o cual cosa? No, ese no era nuestro objetivo. Eso estaba claro: queríamos que fueran ellos los que hablaran, sin intermediarios.

Fue ahí cuando nos sentamos a escribir nuestra introducción, para dejar en claro que queríamos que los chicos fueran los dueños de las palabras, y que esas piedras, piedras que habíamos tirado, no iban a cualquier lado: queríamos armar un puente entre todos, un puente que ya tenía cimientos de un lado, aunque aún nos faltaba el otro.

Pasó mucho tiempo, un nuevo año, el 2007. Muchos recordamos todo el dolor, la tristeza y la desesperanza que golpeó a la escuela ¿Cómo podíamos lograr que escucharan a nuestros chicos cuando ni siquiera nosotras mismas éramos escuchadas? Llegó el traslado a otra escuela, más caos, más dificultades.

En medio de todo eso, nos contactamos con quien, quizás sin saberlo, fue una caricia en medio de tantos golpes: el señor Osvaldo Bayer, quien leyó los cuentos, nos alentó a seguir, y luego, meses después, nos regaló un increíble y conmovedor prólogo que fue la confirmación de que íbamos por buen camino: Leer “chapas agujereadas sí; pero campeones de fútbol”, leer “hacer hablar el silencio ante la incomprensión”, tocó nuestra esencia, nos hizo sentir de cerca toda su sensibilidad y generosidad. Entonces Osvaldo Bayer tiró su piedra porque él también vió el puente.

Pero claro, los locos, soñadores y tirapiedras somos muchos, y así, cuando parecía que nada se podía hacer, llegó César, nos escuchó, leyó los cuentos, e inmediatamente se sumó a trabajar. Fue quien le dio vida a esta última etapa: construyó un mundo virtual para nuestros sueños, el blog “Cuentos de la villa”, armó, desarmó, hizo afiches, diseñó, hay que decirlo, con paciencia infinita.
Y también nos presentó a la persona gracias a la que hoy es posible la publicación de “Carcoveando”: Graciela Elguer, presidenta de ODDIS y de la Corriente Educativa Manuel Ugarte. Desde su lugar, no sólo financió el proyecto, también es parte de él.

Entonces fuimos por más y nos animamos a las fotos. Salimos al barrio, cámara y birome en mano, para informar a todos que “Carcoveando” se iba a publicar, que estábamos en Internet y que queríamos retratar el trabajo con fotos. Y ahí todos saliendo de sus casas para mostrarnos su orgullo, sus jardines, sus trofeos, su canchita, sus murales. Todos entusiasmados y entusiasmándonos con la idea, guiando la lente de la cámara para que no faltase nada.

Pero, esta escuela, tenemos que reconocerlo, es un vértigo constante. Casi a fin de año, otro cambio, nueva directora: ¿Cómo sería y qué podíamos esperar de ella? Y llegó Irma. Ya dijimos que quienes se incorporan a este establecimiento, padecen una especie de enfermedad, que al parecer nuestra nueva directora también poseía, porque inmediatamente se fascinó con todo esto, y durante esta última etapa, participó junto a todos los miembros de la escuela, proponiendo, escuchando, produciendo esta presentación.

Por último, algo que charlamos en estos días: este es un trabajo en equipo, donde todos pusimos lo mejor, y si alguna vez creímos que “Carcoveando” era el hijo de la ESB N40, no fue más que un error. Hoy lo vemos y entendemos que fue como nuestro padre, ya que fue él quien nos mostró el camino y abrió la puerta para construir el puente.

Y no podemos terminar sin mencionar a todos los que participaron en la concreción de esta presentación:
A los chicos de la ESB y a los egresados del año pasado: ellos hoy están al frente del acto, también realizaron el mural, dieron ideas, ayudaron. Son lo más hermoso que una escuela puede poseer, son ellos los que nos hacen creer en nuestro trabajo, día a día.
A las mamás que vinieron a las reuniones, que colaboraron con las tarjetas, con ideas, con trabajo. A los padres, en general, a todos, y a los que lloraron y se emocionaron cuando escucharon por primera vez el prólogo del libro, que entendieron todo el valor que este trabajo tenía.
Y a nuestros compañeros, por supuesto, a todos, pero especialmente, si nos disculpan, a todas las docentes presentes, tanto de primaria como de secundaria, a esas mujeres que ponen toda la garra y tanta pasión, tanta inteligencia y tanta sensibilidad. A nuestras colegas que son un torbellino, un huracán. Gracias por todo.

La verdad es que al principio hasta nosotras mismas creíamos en nuestra locura, sin embargo cada cual tiró su piedra, cayeron de muchos lugares y hoy vamos a inaugurar el puente. Juntos hoy lo cruzaremos por primera vez e invitaremos a más.
Y para terminar, queremos concluir con una frase de León Gieco que creemos, habla por nosotras en este momento: “sublime el sueño que nos dejó en el lugar justo donde estamos”.

Llega Osvaldo Bayer al barrio

  • Acto lanzamiento del 25 de abril de 2008


Una ayuda para el barrio

Por Gisella B.

Había una vez un barrio llamado Carcova. Allí vivía mucha gente pobre que no tenía ropa, ni zapatillas. Y algo más: no tenían camas y colchones para dormir.
En ese barrio había una chica que no era tan pobre. Se llamaba Cristina. Tenía 24 años y era re hermosa. Ella se enamoró de un chico que era millonario. Él se llamaba Daniel y tenía 27 años.
Una noche, habían ido a cenar a un restaurante y Daniel le dijo:
Daniel: _ ¿En dónde vivís?
Cristina: _ Me da vergüenza decírtelo.
Daniel: _ Dale, no tengas vergüenza.
Cristina: _ Vivo en un barrio muy pobre, en la villa Carcova. Esa villa necesita alguien que los ayude. Necesitan muchas cosas.
Daniel: _ ¿Y qué necesitan? ¿Algo como qué?
Cristina: _ Necesitan camas, zapatillas, ropa.
Daniel: _ Yo los puedo ayudar. Yo tengo mucha plata. Podemos ir a tu barrio a preguntar casa por casa que necesitan.
Cristina: _ ¿Vos querés ir? ¿Te gustaría ir?
Daniel: _ Por supuesto, cómo no. Si necesitan ayuda, yo los voy a ayudar. Voy a ser como un presidente, voy a donar muchas cosas.
Ellos fueron al barrio y preguntaron casa por casa. Todos se pusieron contentos. Daniel donó cada vez más cosas. La Carcova iba cada vez mejorando más.
Cristina: _ Daniel, estás mejorando la Carcova.
Daniel: _ Se me está olvidando algo: las escuelas. Falta donar cosas para las escuelas. Vamos.
Así donaron de todo para las escuelas y todo el barrio fue mejorando. Finalmente, ya a nadie le faltaba nada.
Cristina: _ En sólo cinco meses mejoramos todo ¡No puedo creer lo que hiciste!
Daniel: _ Mejor dicho, lo que hicimos. Bueno, ahora yo me tengo que ir a mi barrio, a ver cómo va todo. Mañana vamos a cenar.
Ellos cenaron y cinco meses después se casaron y vivieron juntos en el barrio la Carcova.

Biografía de Gisella B.

Nació el 10 de febrero del año 1994. Cuando sea grande su sueño es ser veterinaria: le gustan los perros, los gatos y otros animales. En la escuela, la materia preferida es Artística: le encanta hacer dibujos. También quiere ser cocinera, porque le encanta hacer tortas, alfajores de maicena y muchísimas cosas más. Pero lo que más le gusta es hacer las tortas y decorarlas. Y después tomar mate con la mamá y comerlas.
Gisela es un poco rebelde con sus hermano, pero todos son igual de peleadores.

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